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¿Y SI FUE EL?

Manuel “LoKo”
antoxo@hotmail.com
Buenos Aires 12-octubre-1996

Estimado Manuel,
Espero que me recuerdes soy “bonita” bueno en realidad recordarás que me llamo Alicia, la noche pasada estuve charlando contigo por mIRC y quedó una pregunta sin responder, algo que no me atreví a decirte, algo tan intimo que nadie sabe, pero me sentía muy a gusto contigo, tu ternura me dio paz y al saber que eres psicólogo y escritor después de reflexionar largas horas, ha decidido contártelo.
Manuel, las cosas que vienen a continuación me atormentan haciéndome creer que soy un ser perverso y maligno alguien enfermo o destruido en su sexualidad hasta extremos tales que necesiten ahora de tu consejo y amistad:
Verás todo sucedió el día de mi cumpleaños diecinueve, todo había resultado magnífico, una deliciosa cena con mis amigos y la sensación de ser querida por ellos hicieron que regresara algo más tarde de lo acostumbrado a mi casa, bueno en realidad eran las cinco de la mañana; estaba muy guapa llevaba un vestido azul azafata y unos zapatos a tono con una chaquetita de punto blanca, me sentía muy hermosa, durante la cena un poco por mi cumpleaños y otro por estar tan especial ese día, los chicos, me habían mimado así que era mi gran día.
Mira amigo mío, yo había tenido solo un novio Rafa desde los dieciséis años hasta hace unos meses, durante un tiempo creí que aquel era el amor de mi vida, así que todos mis besos guardados desde niña, todos mis sueños y fantasías se los quise entregar a él, pero las cosas no salieron bien Rafael que había sido el primer hombre de mi vida, fue muy dulce conmigo, los dos estábamos aprendiendo juntos las cosas del sexo, tengo que decirte que nada satisfactorias para mi, pero la verdad es que tampoco esperaba mucho más, la tele y las revistas, siempre hablaban de la torpeza de los jóvenes y de la eyaculación precoz como algo muy frecuente y yo esperaba que entre mi novio y yo todo se iría corrigiendo con el paso del tiempo, pero mi dulce Rafita, cada vez era aparentemente peor, hasta el punto que cuando comenzaba a acariciarme en el coche yo no me sentía bien con él.
Alguna de mis amigas me contaba como lo hacia con su novio y yo me reía diciendo que también hacíamos lo mismo y por la noche intentaba hacer con Rafa aquello que me contaban, yo me sentía muy deseosa de tomar su verga y acariciarla con mis manos y mis labios pero cuando lo intentaban mi amor me separaba y decía que no, que a él esas cosas no le gustaban así que simplemente me abría las piernas y empujaba durante un par de segundos y se apartaba con su condón ya medio suelto, lo que me daba hasta asco.
Poco a poco me fui distanciando de Rafa y la idea de otro hombre me aterraba, para nada volver a recibir su baboseo, para nada quería hacer de hueco para sus vaciados, no sé, los hombres me seguían interesando como amigos y me atraían hasta que se planteaba la posibilidad de irnos a la cama, entonces no, entonces escapaba de ellos y encontraba siempre alguna disculpa para alejarlos ya definitivamente.
Pero, volvamos al día de mi cumpleaños, como siempre abrí con el mando la puerta de mi garaje y me introduje feliz de llegar a casa, cuando se abre la puerta las luces se encienden y después de unos minutos, justo los que tardé en recoger mi bolso y cerrar el auto, estas luces se apagan con un relé así que debo de acercarme al interruptor más próximo y pulsarlo, pues bien fue justo en el instante en que me acercaba que él, tapó mi boca con su enorme mano y sujetándome por atrás me elevo como si fuera una pluma; yo estaba tan asustada, que apenas pude moverme noté en mi costado algo duro con lo que me amenazaba y en ese instante decidí pensar solamente en salvar mi vida.
En cada plaza de garaje en el edificio tenemos un trastero grande, como nosotros tenemos tres plazas el nuestro está unido y forma casi una habitación así que mi raptor, me obligó a abrir la puerta y me introdujo en el cuartecillo, allí sin hablar nada comenzó a bajar la cremallera de mi vestido sin dejar de amenazarme y con indicaciones me hizo sacar los pantys y el resto de mi ropa interior. Al verme así desnuda me sentí tan desprotegida y tan débil que no fui capaz de resistirme a nada así que mi oposición cedió.
El violador tomó mi cabeza con suavidad pero al mismo tiempo con decisión y la bajó a la altura de su petrina, yo entendí enseguida lo que esperaba y sentí un miedo tremendo, pero al ver su ropa interior inmaculada y percibir el olor de su perfume me fui tranquilizando y con mis dedos tomé aquella polla, algo más grande de lo normal y comencé acercando mis labios como si quisiera besarla pero enseguida él, me hizo abrir la boca y aquello comenzó a crecer en ella hasta el punto que me era difícil introducirla, mis labios la acariciaban y yo notaba su fuerza, su violencia en mi lengua que ardía con su calor.
Mi miedo se iba pasando y comencé a sentir una extraña sensación de odio y al mismo tiempo de placer, mi mente, rechazaba aquella situación, pero mi cuerpo y todas mis sensaciones de animal la deseaban. El se movía, y acariciaba con muchísima delicadeza mi cabello, así que cuando vi que me erguía, me atreví a suplicarle que me dejara marchar y que no diría nada a nadie, pero ni me escuchó en el momento que terminaba mi frase, besó mis labios y yo quise cerrar mi boca pero ya su lengua sujetaba la mía y me imposibilitaba cualquier palabra. Detrás de mí había unas cajas de vino de mi padre y él me tomó por la cintura y me sentó en ellas, dejando mis piernas abiertas delante de su tubular erecto y firme que se aproximaba a mí.
Yo apenas podía resistirme, sentía vergüenza de que pudiera notar mi humedad, así que traté con mis músculos vaginales de cerrarme pero la violencia de su entrada rompía las barreras que yo lo oponía y me penetró hasta tan adentro que me hizo exclamar un ay de dolor, entonces sus movimientos volvieron otra vez a una cadencia regular, firme pero tan tierna que me parecía imposible en aquella bestia. El no dijo ni una sola palabra, mis manos sostenían un poco mi cuerpo que se le entregaba contra mi voluntad; quise frenar cualquier atisbo de movimiento en mi, así que solamente traté de dominar aquella sensación pero mi vagina no estaba de acuerdo con mi cerebro y se contraía espasmódicamente haciendo que mi violador cada vez mas excitado diera mayor empuje y éste a su vez más excitación y placer en mí, hasta tal punto que tuve que matar un orgasmo que se escapaba contra mi voluntad y cuando estaba en ello intentando disimularlo un chorro de semen caliente, abrasador explotó dentro de mí y con él se fue mi orgasmo tan intenso que mis uñas haciendo el esfuerzo por contenerlo se clavaron en la palma de mi mano haciéndome sangrar. Él al verme así vencida en mi orgullo de mujer, derrotada mi educación de ser humano por mi parte de fiera salvaje, volvió a besarme sin sacar su pasamontañas y se fue.
Yo me vestí y subí en el ascensor hasta mi casa y al entrar dejé que mis lágrimas se mezclaran con el agua de la ducha.
Manuel, ahora tengo que salir, mañana si puedo te sigo contando, espero no saqués conclusiones aun.
Un beso y Gracias por atenderme
Alicia

Bueno Aires 14 de Octubre de 1996

Mi queridísimo Manuel:
Perdóname que ayer no te escribiera, pero me fue totalmente imposible, espero que hayas podido leer mi anterior carta y te sigo en esta contando esto que me pasa.
y-si-fue-el RELATO DEL DÍADespués de aquel día tenía una sensación mezcla de miedo y deseo cada vez que entraba en el garaje, siempre de día ya que en la noche no me atrevía a salir de casa.
Poco a poco se fue cambiando en mi el odio por la violación y en mis fantasías nocturnas y en mis sueños las imágenes de aquella noche, se repetían y me tenía que meter en la ducha para encontrar un poco de paz en mi joven cuerpo.
Bueno, un día nos reunimos los vecinos para celebrar la despedida de año, claro que con un día de antelación es decir el treinta de diciembre del siguiente año.
Yo no deseaba ir a esa fiesta, pero mi padre que era entonces el presidente de la comunidad, casi me obligó, yo no quería ir, de alguna forma sospechaba que alguno de aquellos vecinos o bien de mi bloque o de cualquier otro de la urbanización, podía haber sido el criminal, desde ese día mi relación con los vecinos era fría y distante, pero no había contado nada a mi padre y el no aceptaría ninguna disculpa así que decididamente intenté positivizar la idea y pensar que ninguno de aquellos vecinos tan “educados y cívicos” podría ser mi violador.
El local donde se celebraba la fiesta estaba precioso y la orquesta tocaba una deliciosa música, bailé con mi padre y con mis hermanos durante toda la noche y cuando ya todos los miedos se habían disipado Andrés mi hermano mayor me llamó ¡Alicia, Alicia.., yo me acerqué y ví que venía a mi encuentro acompañado de un joven alto y a mi parecer muy guapo…
-Mira Alicia, este es nuestro vecino Alejandró Albornoz.
- Alejandro me tendió decididamente su mano y cuando yo la iba a estrechar con un ligero impulso, me atrajo hasta él y me besó las mejillas, aquello me hizo sentir rabiosamente incómoda y cuando con aquella voz de barítono me dijo -¿Quieres bailar?- Sentía un enorme deseo de decirle, de gritarle NOOOOOOO, pero… me sorprendí asintiendo y dentro de sus brazos bailando no sé que bolero.
Entonces Manuel, fue cuando me di cuenta, al estar en sus brazos me sentí otra vez débil como muy pequeña y ese olor, ese perfume que ya jamás olvidaría… era él… me solté de inmediato, pero de nuevo con un descaro enorme volvió a rodearme y a estrecharme contra su cuerpo. Quise separarme pero con una sola mano controlaba mis movimientos y el temor al escándalo me hizo quedarme quieta en sus brazos ¿Manuel fue el temor? La verdad es que me sentí muy a gusto otra vez… él me preguntó ¿qué te ocurre princesa?. Y creí odiarle, odiarle tanto que le mataría… pero me fue llevando con la música hasta el jardín y una vez fuera me besó y de nuevo reconocí al hombre que me había violado.
Poco después mis hermanos y el grupo todo de mi edad se reunieron en el jardín con nosotros y decidimos continuar la fiesta en las terrazas.
La noche transcurrió, mi compañero de baile era un magnífico orador y todos estaban prendados con sus conocimientos mientras yo me debatía entre la duda y el miedo, pero decidida a averiguar si era él.
Dos días más tarde me llamó para invitarme a salir con unos amigos a un concierto y después de un poco de insistencia que yo había calculado cedí a ir con Alejandro.
Cuando llegó a recogerme vestía perfecto, un pantalón chino y un jersey azul de cuello de pico que dejaba ver su natural color moreno. Durante la noche hablamos poco los dos ya que el concierto y el grupo me fueron salvando, pero en el momento de retirarnos me acompañó con su automóvil y al parar delante de mi casa me quiso besar, así que inmediatamente le grité -¡Déjame, asesino no me toques!- Alejandro me miró con una cara de sorpresa que bien parecía que viera a la virgen.
-¿Qué te pasa Alicia? ¿Porqué me dices eso?-
- Tu sabes perfectamente el porqué , separa tus manos de mi .. dije histérica
- Perdóname, no quise ofenderte. Dijo él y me abrió la puerta del auto para dejarme bajar.
Yo salí corriendo y entré llorando en el ascensor. Al día siguiente pensé que debía de estar engañada, que sería una coincidencia de perfume, pero que yo no podía asegurar que mi violador fuera Alejandro, así que decidí llamarle por teléfono y pedirle disculpas. El aprovechó mi debilidad para cambiar mis disculpas por una cena en la semana siguiente, así que otra vez me tenía que encontrar con él y esta no me importaría aguantar lo que fuere, para saber definitivamente si era el hombre que me había violado.
El día de la cita, me puse lo más guapa que fui capaz, cuidé cada uno de los detalles de mi indumentaria y salí a su encuentro, él al verme dejó que yo adivinara su deseo reflejado en los ojos.
Fuimos a cenar y después a un club privado a bailar y de nuevo me sentí en sus brazos sin fuerza y de nuevo deseé que me besara, creyendo que era por tratar de ver si sus besos eran los mismos de aquel día, pero, Alejandro ni siquiera insinúo esa posibilidad, la de besarme, aun cuando yo con mis miradas y mis labios entreabiertos le ofrecía la miel, pero el cambiaba el tema o dejaba de bailar en ese instante.
Salimos tres o cuatro días más y cuanto más le provocaba, más se alejaba de mí, su comportamiento era exquisito y yo comencé a insistir en que quería conocer su apartamento, así que por fin cedió, me condujo a él y otra vez se mostró distante y frío, yo, comencé a sacarme algo de ropa y a insinuarme pero el simplemente puso música, me sirvió una copa y después de un buen rato de espera y deseo por mi parte, me ayudó con el abrigo invitándome para que saliéramos.
Al llegar a la puerta de mi edificio, yo ya casi desconcertada iba a apearme del auto cuando noté que su mano acariciaba mi rostro y lo aproximaba al suyo y otra vez. Otra vez sus labios y sus caricias recordaron los de aquella noche, yo me lancé sobre su boca y mis manos se movieron debajo de su camisa buscando las caricias y tratando de obligarlo a amarme mi mano ya en la sombra de nuestro garaje, se introdujo por su pantalón y otra vez mis labios ardientes y deseos encontraron el sabor de su sexo, ese sabor especial que aun guardaban mis sentidos, el me poseyó así con la ropa, arrancando con sus manos mis braguitas y clavándome su verga, yo lo disfruté apretando mi vagina todo lo que pude, exprimí su pene dentro de mí y cuando se estremecía le pregunté -¿Fuiste tu verdad? ¿Fuiste tu?-. Y el tercero de mis orgasmos, no quiso conocer la respuesta en ese momento.
Yo esperaba que los próximos días me preguntara algo sobre mi comportamiento, así que no dije nada y cada día me dejaba amar entregándome a la locura de sus caricias.
Manuel el próximo sábado nos casamos y yo aun no sé si mi marido fue aquel que una noche me violó. Mi dulce Lokito ¿y si fue él?…

Un beso

Alicia

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2 comentarios »

  1. cuando se hace con amor y ganas se llega al cielo ademas cuando se hace despojados de cursilerias y pendejadas dandole el nombre que es al coño al culo y a la verga…felicitaciones

    comentario por SESENTERO MAYOR — 31 Diciembre 2008 @ 21:50

  2. Hola sesentero, Cada uno de mis relatos esta basado en hechos reales a los que cambio evidentemente nombres y situación geogréfica.
    Es mi intención que esa realidad se deje ver por medio de mi forma de contarlo.
    El sexo real algunas veces es más apasionante de lo que las personas podemos narrar. En este caso mi dulce amiga tenia tando que dar que no pude dejarlo pasar sin contar su historia.

    comentario por admin — 17 Enero 2009 @ 10:03

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